José Cox – Se Pensó… Se hizo.

Cox dropeando Pichicuy de Película...

Cox dropeando Pichicuy de Película…

Tal vez esta frase es la que define de mejor manera al José (o Cox), y espero quede claro al terminar esta nota.

La primera vez que conversé con él fue el año 2006, en una actividad de la universidad, recuerdo que cruzamos un par de palabras cuando conversábamos en un grupo pequeño sobre que hacía cada uno, en esa época José era atleta (o triatleta) y me comentó que tenía una tabla tipo 6,6 de surf vieja y que quería aprender a surfear. La conversación quedó ahí. Pasaron 3 años y por cosas de la vida que no recuerdo cómo surgieron, estábamos viajando a un trip de surf con el José y otros amigos de la universidad.

cox profile edit doDel grupo, todos estaban en fase de aprendizaje, José llevaba solo unos meses surfeando y su nivel no era muy diferente al resto del grupo. En ese viaje recuerdo mi primera impresión respecto a su surf, estábamos en los pinos, con el mar grande, y José era el más aperrado de todos, sin tener el nivel siquiera, estaba remando las más grandes, tirándose de cabeza sin hacerla, en un día en que pocos se atrevían a entrar. El resultado de la sesión lo sufrió su tabla, que tras un pagón terminó en 2 pedazos incerbibles, y Cox tras esto, venía simplemente con una sonrisa en la cara…este cabro está loco pensé…

 “…parecía que no podía ver otra ola para surfear que Pichicuy.”

Cox Pagón

Tras ese viaje nos volvimos buenos amigos, comenzamos a viajar a diferentes trips de surf, principalmente a cual se transformaría en su lugar favorito y quizás su obsesión: Pichicuy. Recuerdo haber insistido cientos de veces que probara otro tipo de olas, más largas, fáciles, para que pudiese así mejorar su nivel de surf, pero este cabro era duro de cabeza, y parecía que no podía ver otra ola para surfear que Pichicuy. Así pasaron los años, y José progresaba de una manera muy particular, se tiraba de cabeza las bombas de Pichicuy, sin importar si la hacía o no, y me atrevo a decir que en una época, probablemente su porcentaje de éxito al remar esas bombas de la quinta región no superaba el 20%.

Pichicuy perfect

Pichicuy perfecto…

Durante ese tiempo fui conociendo la personalidad de este “flaco atleta” que antes de surfear, había sido triatleta con tiempos muy buenos en medios maratones, y también era un snowboarder muy sólido, con un estilo único que no lo podría describir, pero sí explicar, iba con los dos pies hacia el mismo sentido, como si quisiera ir lo más rápido posible, y así era, ya que había tenido una muy buena participación en el Volcom Avalanche. Entre otras cosas de su personalidad destaca su determinación, un claro ejemplo de esto es cuando ganó el concurso de la bolsa de comercio de universidades, levantándose todos los días a las 5 de la mañana para ver como había cerrado los mercados, y obtener una rentabilidad de dos dígitos en el mes que estalló la crisis sub-prime, este cabro es un genio, pensé.

Late Drop de cabeza...

Late Drop de cabeza…

Volviendo con el surf, José en estos años se había ganado el respeto de sus amigos y conocidos porque nos dimos cuenta que realmente tenía huevos. Al mismo tiempo, José fue desarrollando una excelente amistad con quién se ha transformado en su gran amigo local y quién le transmitió grandes conocimiento sobre el mar y las olas, Hans Abarca. Con esto, su obsesión por Pichicuy fue creciendo y probablemente influenció a muchos otros surfistas a surfear esa ola en condiciones que a cualquier otro surfista probablemente ni siquiera se les hubiese pasado por la cabeza surfearla.

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Bottom en una derecha de Pichicuy

Recuerdo una sesión junto a Cox y Felipe Chirino, Pichicuy estaba perfecto, pero salían unas verdaderas bombas que si te pillaban mal ubicado, lo pasabas muy mal. Nos metimos igual, Cox era el más motivado, Chirino aperraba igual y no me quedaba otra que entrar y aperrar. Tras bajar un par de olas buenas, entré en un campanón, me quedé atrapado en la espuma y decidí no volver a entrar. Chirino tras una serie de buenas olas terminó partiendo tabla y poniéndose un pagón que probablemente aún tiene en su mente. Cox se quedó solo en el agua, con el mar mutante y para sorpresa nuestra, estaba de lo más tranquilo en el mundo, como si fuera su hábitat. Ese día se tiró la serie más grande, la dropeo un poco tarde y se puso un pagón gigante, que para cualquier otra persona hubiese sido la excusa perfecta para salirse del agua, pero no, el volvió a entrar y surfeó hasta aburrirse, en ese tiempo ya se perfilaba como un surfista de olas grandes.

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Esperando la locomotora…

…”su obsesión por Pichicuy lo llevó a comprarse una casa con vista a toda la bahía de Pichicuy…”

Cox Home

Es así como su obsesión por Pichicuy lo llevó a comprarse una casa con vista a toda la bahía de Pichicuy, su obsesión por las olas grandes lo ha llevado a correr todas las olas gigantes de la zona, siendo pionero en “La mala Bajada”, surfeando “La Marmola”, y “Punta Docas”, además de Pichicuy mutante, sumando una participación en el “expresión session” con los mejores de Chile en el campeonato THE SEARCH en Pichicuy. Además de tener su moto de agua estacionada en su playa favorita que compró junto a dos amigos, Charlie Villard y su partner de surf  que lo ha acompañado en tantas aventuras en busca de olones, Juan Pablo Álvarez.

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Cox en una derecha en Puerto Escondido a remo…

El flaco que hace 9 años hablaba de querer aprender a surfear, hoy se ha ganado un nombre en el mundo del surf, quizás por estar un poco loco al tirarse de cabeza, pero más allá de eso, creo que su determinación en las cosas y hacerlas sin rodeos es lo que lo ha llevado hoy a haber renunciado a su trabajo, tener su casa en Pichicuy, haber surfeado Puerto Escondido gigante y estar de viaje en este mismo momento en Indonesia junto a su pareja, así es Cox… tal como se pensó, se hizo…

Texto: Pablo Espinosa

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